Lanzamiento de El Peseguidor de la Luz de Yuri Soria-Galvarro #LluviadeLibros

Novela de Yuri Soria-Galvarro

Este viernes 28 de agosto, a las 19 horas, el autor Yuri Soria-Galvarro y los escritores Oscar Barrientos y Jack Elkyon conversarán acerca de la Novela ganadora del premio Gabriela Mistral “El Perseguidor de la LUZ”. En el marco de la segunda Lluvia de Libros organizada por la Asociación de Editores de Chile.

Editada por Simplemente Editores es la primera novela De Yuri Soria-Galvarro, y cuenta la historia de Osvaldo un fotógrafo que franquea los últimos años de la dictadura en Chile, la felonía de la transición y el éxodo. Viaja buscando respuestas, quizás huyendo de sí mismo, interpelando a las varias vidas que tiene una vida, capturando la realidad en instantes fotográficos que muestran la lucha y el exilio, la orfandad, el paisaje, la oscuridad y el mar —presente en toda la novela como una inmensa metáfora a resolver—.

Publicada anteriormente en México, esta novela nos hace repensar el pasado y cuestionar el futuro.

DÓNDE: Canal de Youtube Editores de Chile
CUÁNDO: Viernes 28 de Agosto, 2020, a las 19 horas.
LINK: Canal Youtube Editores de Chile

El canal de ventas para nuestra actividad será la Librería del Gam

¡Les esperamos!

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Wenhong Zhang

El

Dr Wenhong Zhang
Autor de Prevención y Control del Covid-19

, profesor de la Universidad de Fudan y director del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Huashan, Shanghái, tiene una larga trayectoria y amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de nuevas enfermedades infecciosas. En 2003, participó en la prevención y el control del SARS y las labores de tratamiento de los pacientes infectados; en 2013, colaboró en la prevención y el control de la gripe aviar H7N9 y fue condecorado por el gobierno chino en 2016 por este destacado trabajo. También participó en el equipo de expertos para el tratamiento del virus del Ébola en África, entre otras enfermedades infecciosas importantes. Desde enero de 2020, se desempeña como jefe del grupo de expertos para el tratamiento de la neumonía por infección del nuevo coronavirus (COVID-19) en Shanghái, y es responsable del tratamiento de pacientes críticos.

Presentación de Antología de poesía China en Guadalajara 2019

Fil-Guadalajara 2019

Poesía China Contemporánea y Demonios Vagos en Stand de china FIL Guadalajara 2019, Monica Tejos Riveros, Ming DI, Diego Muñoz Valenzuela, Angie Tongxin

Presentación de Poesía China Contemporánea en FIL Guadalajara 2019
Presentación de Poesía China Contemporánea en FIL Guadalajara 2019, Margarito Cuellar, Pablo Rodríguez Durán, Ming Di, Diego Muñoz Valenzuela

 

Presentación de Fernando Jerez en su lanzamiento.

Los peregrinos por Fernando Jerez

No es fácil para un escritor publicar su primer libro. El autor acostumbra a ventilar su opera prima, antes de enviarla al editor, entre gente de confianza en espera casi siempre de una opinión favorable. Pero estos críticos accidentales se inclinan muchas veces por evadir la verdad. El autor debe explorar muchas veces la expresión en el rostro de su interlocutor, para descubrir el verdadero juicio que esconde sobre la lectura de la obra.

Luego, al presentar su libro a la editorial, debe competir con una cantidad impresionante de otros escritos. En diversos terrenos de la actividad humana sucede lo mismo, entre los cantantes, entre los futbolistas, entre los ejecutivos de empresas, la cantidad de aspirantes a sobresalir y destacar de entre el montón crece todos los años. En China, hay actualmente 1.300.000 millones de personas que desean marcar su paso por la tierra. En India 1.180.000 En Brasil, son doscientos dos millones, en México 113.000.000. Afortunadamente, en Chile, no superamos los 17.000.000 También hay poblaciones mínimas, como Antigua y Barbuda, con 68.000 habitantes, y allí la tarea de que lo tomen en cuenta a uno parece más fácil, aunque convertido el país en un paraíso fiscal, lo que más importa es el dinero que esconden los tránsfugas de los impuestos. Como vivimos en un universo global, debemos admitir que la lucha por marcar presencia en cualquiera actividad hay que darle entre una población mundial que supera los siete mil millones.

La gente busca su lugar en este mundo. La gente que tiene algo que decir vive con una enfermedad compulsiva. Pero por sobre todo, son los escritores los que sienten esa coerción interna por manifestarse en la escritura, porque es la escritura su respiración, la base sobre la cual se sustenta su vida.

Y aunque se abren vías de difusión para el conocimiento y la creación, gran parte de los siete mil millones de habitantes, está más preocupada de conseguir una vivienda, alimentos y educación, que suscribirse a una compañía proveedora de internet. Publicar un primer libro es, pues, un acontecimiento, es como salir caminando de la unidad de tratamiento intensivo a sentarse en un banco del parque. De ahí en adelante, cada tanto recaerá, cuando conciba su próxima obra y así sucesivamente. Se dará cuenta de que escribir es un oficio imposible de abandonar. Un boxeador cuelga los guantes, un escritor no abandona la pluma, ni destruye para siempre su computadora como el histérico del aviso del Armonyl.

Por eso, me he sumado a este acontecimiento de la aparición del primer libro de Fabián Cortez González. A celebrar su condena, porque de ahora en adelante estoy seguro que no parará más, y nos seguirá entregando nuevos libros, y se consolidará como escritor. El sueño del hombre por averiguar el infinito y superar las leyes del orden natural, para entender algo más de dónde viene el mundo y hacia adónde va, se aprecia con singular fuerza en los escritores de literatura fantástica, de aventuras de ciencia ficción. En esta novela titulada Los Peregrinos, queda de manifiesto que nuestra realidad, la realidad que vivimos en la tierra, no es suficiente ni debe aceptarse como el único mundo posible. El autor traslada a sus personajes a otro planeta en medio de ese espacio infinito donde flotan millones de astros, algunos conocidos y otros por conocer, y allí los ubica para que desarrollen vidas no muy distintas a las que se ven en el planeta tierra. Con el equipamiento de sus máquinas asombrosas, viajan también los vicios y las escasa virtudes que campean alrededor nuestro. La literatura es un medio de investigación a través del pensamiento. Así como a veces explora lo más profundo del alma humana haciendo emerger aquello que raramente se ve o se expresa, así también es capaz de indagar en la materia e imaginar situaciones en apariencia demenciales, pero que el tiempo ha confirmado como posibles. Por eso, algunos estudiosos siempre proclives a los encasillamientos han llamado a estas obras como novelas de anticipación. En esta nueva dimensión del universo extraterrestre que nos presente Fabián Cortez, la existencia del bien y del mal, la búsqueda de la paz espiritual en oposición a la violencia, subsisten a pesar del desarrollo que se supone ha experimentado la civilización varios años después del presente. El afán de explotación económica particulariza a un grupo de hombres liderados por un individuo codicioso que pretende saquear el templo que guarda los orígenes y el legado material y espiritual de un pueblo. Acción profanadora y con intención de lucro que reproduce en muchos aspectos lo que ha ocurrido con las posesiones de los habitantes originarios durante la historia terrícola de nuestros países latinoamericanos.

Las diferentes tribus viven entres sospechas, orgullos nacionalistas y enfrentamientos. Pero el azar favorece la aparición de ese rayito de luz que siempre alimenta nuestras esperanzas y que abre la puerta al optimismo, aquí en la madre tierra y allá en la lejanía, y ese rayito de luz es una hermosa muchacha que se encuentra con un joven y respetado conductor de una estirpe diferente. Ellos producirán en sus cuerpos desiguales, el milagro de una simbiosis espiritual amorosa que viene a revelar el origen común de la raza humana y que la diversidad, la distancia en el tiempo y el espacio no puede resistirse cuando en los seres humanos se da el amor y la nobleza.

Los peregrinos es un libro que está preparado para buscar su propio espacio en esta tierra. Tiene los méritos para una buena recepción.

LOS PEREGRINOS por Diego Muñoz Valenzuela

Debo comenzar por el principio, cuando unos años atrás el futuro autor de LOS PEREGRINOS se integró a mi taller de cuento, dispuesto a ingresar al mundo de la literatura con sed de aprendizaje, con la humildad que mantiene hasta hoy por su respeto al oficio de la escritura, y el deseo ferviente de superar cuantos obstáculos fueren necesarios parar alcanzar su meta.
Pues bien, Fabián lo logró, pues tenemos ya su primer libro, esta novela llamada LOS PEREGRINOS, que se inscribe en el género fantástico, más precisamente en el dominio de la ciencia ficción, corriente en intenso desarrollo en nuestro Chile actual. Marcos perseveró en el estudio de las artes y las ciencias de la narración, muchas de ellas esquivas y ajenas a las metodologías y fórmulas simples; otras arduas, exigentes y demandantes de tiempo y esfuerzo. Fiel a su naturaleza, el autor persistió y escribió muchos cuentos, y por fin esta novela que enriquece nuestro panorama vernáculo de la ciencia ficción. Dediquemos, pues, algunas consideraciones, a la narrativa fantástica chilena.
Si bien siempre es posible encontrar antecedentes para cualquier tipo de literatura en la tradición chilena –a pesar de la cortedad de nuestra historia en comparación, por ejemplo, con Europa- se requiere un considerable esfuerzo para encontrar trazas significativas de la historia de la narrativa fantástica criolla.
No abundan los estudios sobre literatura fantástica chilena, ni tampoco se evidencia a esta fecha un interés manifiesto de la academia por ella, y se constatan muy escasos empeños en el ámbito de la publicación, más allá de aquellos efectuados por selectas editoriales nacionales, pequeñas empresas como Simplemente Editores o Puerto de Escape. Editoriales como estas han sabido comprender gran el potencial del género, sobre todo entre los jóvenes. Pequeñas de tamaño y de poder económico estas editoriales, pero gigantes a la hora de descubrir y revelar lo valioso.
Como he dicho, con sustantivos esfuerzos resulta posible confeccionar una lista de obras y autores relevantes que han cultivado este género desde los mismos inicios de nuestra vida republicana. Un enjundioso estudio del escritor Omar Vega, denominado “En la luna”, puede citarse a modo ilustrativo.
No obstante estos hallazgos de tradición fantástica, es preciso reconocer que la literatura chilena ha estado principalmente anclada en el polo de la realidad, más que en el territorio de la fantasía. Conste que lo dice este autor sin asomo de prejuicio, puesto que mi trabajo creativo tiene una fuerte conexión con la realidad, aun cuando utilice con bastante frecuencia los materiales de la imaginación. Sin desconocer los antecedentes históricos más remotos del género, es necesario establecer que las referencias más relevantes se encuentran en un periodo reciente, que va desde la mitad del siglo XX y se proyecta al momento presente. En estos orígenes próximos destacan la producción de Hugo Correa, Elena Aldunate y Antoine Montaigne (seudónimo de Antonio Montero), que pueden clasificarse en propiedad como autores de ciencia ficción. Estos autores ejercieron en forma sistemática y recurrente la escritura de ciencia ficción en una época difícil en nuestro país; eso determinó una recepción muy limitada y una injusta –por lo magra- apreciación de su trabajo. De este modo, puede afirmarse que son autores cuya labor creativa en la ciencia ficción fue sistemática, no excepcional, como ocurrió en los periodos previos (cultivaron el género ocasionalmente, por ejemplo: Manuel Rojas, Augusto D´Halmar, Luis Enrique Délano, Pedro Sienna, Manuel Astica Fuentes, Fernando Alegría).
Es justo extraer del silencio la obra de Héctor Pinochet Ciudad, autor fantástico de corte más tradicional, limítrofe con el terror de corte gótico La mayor parte de su significativa obra fue escrita durante su exilio en Italia y es, por desgracia, apenas conocida. Por suerte existe una reedición reciente del Hipódromo de Alicante, justamente de la misma Simplemente Editores (lo cual demuestra que el interés de Simplemente Editores por la literatura fantástica no es casual). El año 1996 tuve el honor de ejercer una interrupción en el largo silencio del género desde fines de los 60, al ganar el Premio Mejores Obras Literarias del Consejo del Libro en Novela Inédita con Flores para un cyborg, editada rápidamente por Mondadori. Creo que ese hecho contribuyó a abrir las puertas a una nueva etapa de la literatura fantástica en Chile. De hecho, a partir de ese momento, surge una serie de autores que han ido enriqueciendo el panorama de la literatura fantástica chilena, entre ellos: Jorge Baradit, Francisco Ortega, Sergio Meier, Sergio Amira, Luis Saavedra, Francisca Solar, por nombrar solo algunos. Hay que destacar el notable esfuerzo editorial encabezado por la editorial Puerto de Escape, al mando de Marcelo Novoa, qur publicó una antología del cuento fantástico (Años luz), junto a una serie de nuevos autores del género. También la editorial posee un activo sitio de difusión y diálogo que lleva a cabo una interesante y permanente contribución al género fantástico. Por cierto el género fantástico es un universo muy amplio, donde caben tipos de textos muy diversos por temática y forma, dirigidos asimismo a públicos heterogéneos.
La literatura fantástica suele ser un modo de representación de los problemas actuales de nuestra sociedad. Es difícil escapar al influjo de la realidad; ejemplo brillante es el libro Crónicas marcianas de Ray Bradbury, maestro inolvidable recientemente fallecido. LOS PEREGRINOS es un exponente de esta última tendencia, pues aun cuando sitúa su trama en un futuro muy remoto y adelantado, el escenario humano no es muy diferente del actual. A pesar de que -al tiempo de la novela- la humanidad ha efectuado con éxito una transición al dominio intergaláctico, colonizando el universo a gran escala.
Enormes consorcios económicos gobiernan los esfuerzos de colonización de planetas remotos para explotar las riquezas naturales y todo cuando puedan comercializar en su ávido mundo de consumidores. Los débiles gobiernos delegados de la Tierra, tan distantes del poder centralizado (en la Madre Tierra), son fáciles víctimas de la influencia de los poderosos clanes económicos.
El corrupto gobernador de Konara, lábil frente a las expresiones de afecto del consorcio universal CERENA, se entrega a toda clase de abusos, y llega a cometer la mayor de las faltas: morder la mano de su amo protector CERENA y traicionarlo con otro grupo de poder para conseguir mayores prebendas. Casi como abrir la página de un periódico de esta época En este adelantado futuro impera, sin mayores contrapesos, el poder económico como columna vertebral del orden, y se proyecta con poderosos tentáculos sobre el universo, dispuesto a devorarlo como a un mero botín. La materialidad se yergue como valor absoluto y pretende erigirse en razón y meta de la vida humana, y la espiritualidad, por oposición, se reduce a un espacio mínimo, casi inexistente. La violencia y la ambición imponen su lógica en una sociedad hedonista y paradójicamente fría e insensible.
Las personas tienden a autoevaluarse por lo que poseen –expresado en bienes o dinero- dejando de lado lo más importante: lo que comparte con otros, sea ello conocimiento, compañía, emociones o beneficios materiales (por qué excluirlos). Cualquier semejanza con el momento actual deberemos considerarla simple coincidencia.
Los protagonistas de la novela formarán –al final de un camino extenso y azaroso- una feliz pareja. Los hados han preparado para ellos una nutrida serie de hechos fortuitos, peligros y privaciones cuya superación tendrá importancia histórica suprema. El desenlace no significa solo la posibilidad efectiva del amor para Ester Rhys y Morel Vernus, sino que un cambio significativo para el destino del planeta Konara y el completo imperio terrícola. Una esperanza para la humanidad.
Konara es la cuna de tres pueblos diferentes, una tríada de enemigos mutuos, que vienen guerreando por generaciones. De estas tres razas, una difiere de manera especial: los camargos, provistos de una robusta y brutal estructura que no va acompañada de un intelecto igualmente poderoso. Los dorhiamos y los kearas con más parecidos entre ellos, y con evidente apariencia humana. Esto impone un enigma: ¿Cómo se ha desarrollado una civilización similar a la humana a 450 años luz de la Tierra? ¿Es una casualidad o existe relación entre ambas civilizaciones? ¿Será posible que la panspermia sea verídica? ¿Fue dispersa la semilla humana por el universo en tiempos remotos?
El consorcio CERENA ha conseguido –fraudulentamente, mediante el ejercicio de influencias corruptas ante los gobernantes- una licencia amplísima para explotar las riquezas del planeta Konara. Para cumplir este objetivo, ha debido ocultar la evidencia de que haya inteligencia y menos aún civilización en Konara, pues ello estaría prohibido por las leyes de la Tierra (ninguna constitución acepta en el verbo ni el oprobio de la dominación, ni la destrucción de las libertades, ni el saqueo de las riquezas ajenas, aunque se suele proceder en sentido contrario). Una complicada conspiración entre los agentes del consorcio universal y las autoridades delegadas demora el descubrimiento de la verdad, pero exacerba los ánimos de las razas originarias, que se rebelan en guerrillas y comienzan a experimentar un fuerte proceso de convergencia entre ellas.
El amor entre una mujer humana y un hombre keara simboliza el potencial reencuentro de esta humanidad dispersa en la galaxia. También la unificación de las tres razas de Konara exalta la necesidad de reunir a los débiles para detener la marcha de los inescrupulosos agentes del poder económico. La historia de amor y la unidad de los seres humanos adquieren un paralelismo en la progresión de la trama. La humanidad tiene una oportunidad única para dar un salto trascendente en este momento de intensa crisis. Es posible desprenderse de las cadenas de la materialidad más burda y avanzar en la cadena evolutiva de la espiritualidad, guiados por la sabiduría de una civilización olvidada en los tiempos, en un rincón remoto de una galaxia perdida. El autor asume con habilidad la descripción de personajes y escenarios sociales y culturales complejos, construyendo una historia de enorme vertiginosidad que apasionará a los fanáticos del género.
LOS PEREGRINOS es una ficción con pulso, seductora por la profundidad del mundo que describe desde miradas tecnológicas y culturales. La acción alcanza por momentos un vértigo extremo, deseado por un lector del género. Los elementos antes mencionados, matizados con el ejercicio de la fantasía maravillosa y la ansiosa búsqueda del amor, enriquecen la historia, dotándola de una multiplicidad de ángulos atractivos Muchas interrogantes plantea a sus lectores esta novela. ¿Es posible que nuestra existencia sea el resultado de una remota siembra espacial y existan muchas otras civilizaciones humanas disgregadas por el universo? ¿Acaso la ambición humana no tiene límites y nos llevará a la antesala de la destrucción, tras una degradación continua? ¿O residirá la salvación de nuestra especie en el ADN, oculta, esperando el momento en que se impongan la espiritualidad, el amor y la armonía en nuestras sociedades? Aquí se agrega un mérito especial: el impuso a reflexionar sobre estas preguntas fundamentales hechas en el pasado, en este tiempo –y también en el futuro- ¿Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos? Los invito con entusiasmo a leer LOS PEREGRINOS. Será una lectura provechosa de la que saldrán enriquecidos y gratificados.

Diego Muñoz Valenzuela Octubre 2012

Presentación de EL ASOMBRO

Presentación de EL ASOMBRO, De Juan Mihovilovic
Librería Centro Cultural Gabriela Mistral
Por Fernando Jerez

En primer lugar  quiero agradecer la oportunidad que me ha ofrecido Juan de presentar su novela. Por él empecé a dirigir hace años un taller de literatura en el Centro Penitenciario Colina Uno. Viví allí una experiencia inolvidable, de gran impacto en mi vida. Y ahora, me regala la oportunidad de incursionar en el mundo fascinante, rebosante de contenidos, de esta magnífica novela que ha titulado El asombro.
El atributo invaluable que sostiene por siglos a la literatura es la libertad. La libertad de elaborar el texto y la libertad de interpretarlo. Nos dice la literatura que este mundo físico donde nos movemos no es la única posibilidad de vida porque hay otros mundos que penden del abismo eterno de la mente y del alma. Quiero decir, nos abre a las realidades escondidas. A no admitir si más las normas de la rutina y la resignación. Debido a esto, los libros y el arte en general son tan temidos por los autoritarios y abusadores del poder.
La literatura nos estimula a pensar, a buscar en nosotros mismos las respuestas adecuadas y la comprensión de cuanto nos rodea. El ciber infinito se encuentra colmado de preguntas y respuestas. Prácticamente no hay allí interrogantes sin resolver. Pero en la esencia de las soluciones colgadas como estrellas en ese espacio maravilloso, no hallamos la respiración humana, ni el torrente subterráneo de la piel humana, ni el mundo palpable con sus temperaturas ni el paisaje con sus aromas y brisas. En resumen con la vida, con la maravillosa vida.

Interpreto la novela de Juan Mihovilovich como la ruta del ser humano a partir del asombro que produce la devastación. Cuando ocurre el quiebre del sostén físico y la ruptura de la cuerda  cimbreante que sostiene la llamada normalidad del ser humano. El espeluznante y trágico  sismo del 27 de febrero de 2010 sirve de partida a nuestro autor para que su novela de un solo personaje, inicie una singular travesía por las sendas del miedo. Primero es el asombro ante el paisaje en ruinas, el impacto que lo lleva a concluir, no obstante, con cierta satisfacción, que a pesar del horror él se encuentra vivo. La capacidad de asombro de este hombre atónito es la cualidad que se esfuerza por mantener vigente, advierte que en tal  estado de alerta se encuentra la posibilidad de salvación. Si el hombre permanece indiferente y pusilánime ante la devastación, y pierde la cualidad de asombrarse se extinguirá relegado al exterminio. Se trata de una dramática excursión hacia el interior de sí mismo, en cuyo viaje lleno de incertidumbre este  personaje desolado se hace acompañar del más fiel de los fieles, un inteligente perro Labrador.

El personaje se desplazará por el espacio en ruinas de una expedición que no es contra nadie, sino más bien un peregrinaje a la nada. El asombro en el centro del abandono.

El libro se constituye en la bella  voz en sordina, en el precioso murmullo de lo que ocurre en el  alma del hombre, un ejercicio destinado a transparentar el monólogo del personaje que no sabe qué hacer con su vida prestada, abrumado por el mítico temor ancestral de ser tal vez el último y solitario habitante de la tierra.
Incluso el pasado del sobreviviente ha sido borrado por el cataclismo. A ratos, lamparazos de lucidez lo llevan a recordar un episodio de su vida pasada cuando “tuvo deseos de correr y de saltar y de correr como cuando lo hacía con su hija o sus sobrinos pequeños. Escuchó sus risas alegres”.

El hombre alucinado sufre el acoso de fantasmas y figuras incorpóreas. Este hecho me lleva a conjeturar si antes del cataclismo, en su vida normal, no eran asimismo fantasmas los dibujos de los seres con los que se enfrentaba a diario en su vida de monótona rutina, en su vida sin asombro.

El libro está construido con una prosa inteligente, de una estética insuperable, de manera que nos provoca placer su lectura, conceptualmente provocativa, llena de connotaciones, de atisbos múltiples, de pequeñas señales que provienen de un alma caótica.
Quienes hemos vivido momentos de horror, y pertenecemos a esa generación del acontecimiento súbito y devastador, no podremos resistir la tentación de recordar las derivaciones de ansiedades, insomnios y alucinaciones que causó en la psiquis de millones de ciudadanos  el 11 de setiembre de 1973. En la novela, por ejemplo,  el torrente de un río acusa la presencia de cadáveres humanos y estertores de caballos. Pero este es un asunto al que podemos prestarle atención en otra oportunidad.
La búsqueda terca de una salida al mundo real desde el espacio desintegrado  sume al personaje en un delirio, en un estado de somnolencia y pesadillas, fenómenos que no le impide asumir también la responsabilidad  sobre la salvación del perro.

El terremoto es pues, según mi parecer, un pretexto para la exposición del estado alienante del hombre actual, de los acontecimientos y depredaciones irresponsables que amenazan con llevarnos a la aniquilación definitiva. En el capítulo 9, leemos: “¿Cuánto hacía que la ciudad cobijaba a todos por igual, que los niños iban a las guarderías o a las escuelas y los hombres labraban la tierra o las mujeres tejían telares que después vendían en las ferias? ¿Era un hecho excepcional, o el mundo se había bestializado de golpe?”

La destrucción de cuanto lo rodea, lo lleva a experimentar el duelo que le provoca la pérdida de los objetos, el valor afectivo de las cosas que la misma rutina de la vida diaria no le permitía apreciar.  Y este es el asombro mayor, el descubrir el sentido y el valor de las cosas y objetos sencillos, como entes autónomos y valiosos que encierran significados vitales. A partir de las formas de un mueble, el personaje entiende por fin por qué los pintores son tan dados a pintar sillas ¿Piensa en Van Gogh y sus crisis mentales?
Menciono otro botón de las numerosas claves de la novela. “Los dedos tantearon al azar la estantería de libros. Apretando las uñas del índice y el pulgar, extrajo uno cualquiera, aunque no lo pudo hojear. Acercó los ojos cuanto pudo para ver cuál había sido la elección. Lo único que alcanzó a distinguir fue la letra K en el borde superior”.
¿Reminiscencias que se corresponden con el solitario Franz Kafka?
La palabra asombro —nos dice el diccionario—deriva de sombra. Su significado evolucionó desde el originario ‘espantarse las caballerías por la aparición de una sombra’ hasta espantarse, sorprenderse, en general”.
Esta excelente novela admite, como he dicho, diversas y muy variadas interpretaciones. Por consiguiente, podemos preguntarnos: ¿No caen las sombras sobre las ciudades, y sobre los campos, extorsionando y enfermando las mentes en una estrategia solapada y más dañina que los hechos aciagos del día sábado 10 de febrero de 2010 a las 3:34:08 ? De la misma forma que en la tierra, ocurren también en nosotros sismos imperceptibles que van socavando el respeto que deberíamos guardar por la vida nuestra y por la vida de los otros. ¿Nos hemos preguntado cuántos zombis caminan por nuestras calles, carentes de voluntad, sobrevivientes no solo de las condiciones de vida que la evolución alocada de la sociedad le impone, sino también víctimas de la fatalidad natural que nos amenaza con enfermedades y muerte? Pero vamos muy de prisa, y no nos percatamos del grave fenómeno. En cambio, la literatura, que escarba más allá de la apariencia y que posee una lente poderosa, descubre las más mínimas pequeñeces, nos brinda esta oportunidad de conciencia y revelación. Nuestro personaje no tiene prisa. Se desplaza paso a paso por lo asombrosamente desconocido, de pronto buscando un claro  en el paisaje de su alma abrumada.
El personaje está consciente de que no debe dejarse abatir y sumirse en la pasividad resignada. Creo que la gente no aprecia cuán feliz se es escuchando cuando los demás hablan, cuando los demás cantan o imprecan. Por eso, el desconcierto del personaje es mayor, porque han desaparecido los ruidos de la existencia, devorados por el apetito insaciable de la destrucción la noche fatídica del verano del 2010. Pero él y su perro continuarán la travesía de la angustia, hasta dar con un bosque tupido que también les obstruye el futuro, el avanzar y el ver.
La habilidad de Juan Mihovilovich para sostener una novela en la que a ratos desaparece el espacio y el tiempo, circunscrita al minucioso acontecer interior, al asombrado acontecer interior del sobreviviente y su perro, es notable. Además, por la belleza y precisión de la forma. Los ladrillos de esta gran construcción literaria son las palabras bien asentadas, de tal manera que dispuestas en el discurso narrativo con inteligencia y gran sentido estético, hacen del todo una gran novela.


Debo reconocer, finalmente, que nos encontramos frente a uno de los escritores  chilenos de  excelencia. Presiento que esta pública afirmación incomoda a Juan. Pero mucho más me incomodaría a mí callarlo.