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portada Prontuarios y claveles - Referencias críticas

“PRONTUARIOS Y CLAVELES”, DE OMAR SAAVEDRA SANTIS.

 

                                                        P o r    R a m i r o    R i v a s

 

          Quizás el nombre del escritor, periodista y dramaturgo chileno Omar Saavedra Santis (1944, Valparaíso), autor de la novela Prontuarios y Claveles (Simplemente Editores, 2011) no nos diga nada. La razón es simple, puesto que reside en Alemania desde 1974 y ha realizado toda su obra de creación en Berlín. Ha sido traducido a varios idiomas y premiado en ese país, en donde ejerce de docente y colabora en diarios y revistas alemanas. Desde 2009 permanece en Chile.
La novela que ahora edita en nuestro país es un ambicioso texto de 442 páginas, con una trama ficcional en los lindes de lo irracional y un tratamiento literario que bordea la parodia, una realidad alterada y no por ello menos convincente y disparatada. La historicidad del texto es fiel al momento en que se desenvuelve la trama y coincide con los acontecimientos anecdóticos de la novela, no obstante los personajes ficticios, los rostros encubiertos y ciertos hechos muy similares a la realidad. Los personajes son escasos, pero bien elaborados. Especialmente el protagonista principal de la historia, Juan José Meruane, un frustrado escritor chileno exiliado en Berlín y que subsiste como escritor fantasma, redactando por encargo tesis de licenciaturas y doctorados científicos. Es en este trabajo donde se reencuentra con un antiguo condiscípulo chileno, Indalecio Puente, que le solicita que le ayude a escribir una carta a la reciente Presidenta de Chile a quien conoció esporádicamente en los inicios de su exilio en Berlín. La mente desquiciada de Meruane acepta el trabajo y le crea un extravagante currículum a su cliente, haciéndolo pasar por experto crítico de arte y ambigua sexualidad. La delirante imaginación de Meruane torna el desarrollo de la historia en una suerte de comedia de equivocaciones de incierto desenlace. La intimidad de la Presidenta y su fiel secretaria, una amiga de infancia y un tanto contrahecha, son retratadas con tragicómica irreverencia. El vocabulario procaz de la mandataria produce una ineludible hilaridad.
Se sabe que en el discurso de ficción el grado de verdad de los sucesos designados no necesariamente debe ser lo más importante de la novela, pudiendo obviar o sobrepasar los posibles cuestionamientos sobre la verosimilitud o credibilidad de los hechos narrados. Lo que contribuye a acentuar más los recursos estéticos, minimizando el rigor lógico.
La trama argumental de esta obra, pareciera oscilar entre la ciencia laica racionalista, y una peculiar atracción hacia instancias y hechos ficcionales más próximos a la fábula literaria, lo grotesco, una especie de deliberado carnavalismo. Este velado proceso de desacralización de lo político, que no llega a la parodia, pero sí al sarcasmo y la ironía, no cuaja con propiedad en una obra con tintes realistas y críticos ante los acontecimientos ocurridos el 73 y los años posteriores en la morosa transición hacia la democracia. Hasta se podrá justificar como vuelos esporádicos a la mistificación y la alegoría. Por esto mismo resultan tan oportunas y ciertas las palabras de un crítico literario que afirma que si existe otro argumento fundamental en una novela es que la ficción es tanto artificio como verosimilitud y que, por consiguiente, no es descabellado unir ambas posibilidades de expresión. Por tanto, la novela se desarrolla entre la parodia y la realidad. Da la impresión que el autor, a último minuto, hubiera dudado de sus propósitos iniciales y terminara por dejar el texto a medio camino. El mismo lenguaje desvergonzado de la Presidenta, propio de la más elaborada picaresca chilena, si no resulta creíble, al menos aporta una cuota de comicidad que alivianan los extensos capítulos dedicados a su persona. Sin embargo, el tratamiento sicológico de este personaje, esencial en la propuesta, carece de mayores matices y funciona más bien externamente, sustentado en su lenguaje coloquial.
La escritura de Omar Saavedra es, en líneas generales, de elaborada calidad literaria. El bagaje cultural, especialmente el referente a la música docta, es de sorprendentes conocimientos técnicos y artísticos. Las oportunas menciones de escritores, citas y guiños, no necesariamente especificados, le confieren al lector culto una mayor participación. Omar Saavedra es un autor chileno que los lectores deben conocer y los críticos nacionales redescubrir. Su aporte a las letras es innegable.

                                                                   ( 30 / 8 / 2011 )

Fuente: Revista Punto Final     

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Otras referencias críticas (PDF)

- Antonio Rojas Gómez (PDF)