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portada Las nuevas hadas, microrrelatos fantásticos - Referencias críticas

LAS NUEVAS HADAS DE DIEGO MUÑOZ VALENZUELA.

 

                                                                      P o r    R a m i r o    R i v a s

El minicuento es un género tan ambiguo que ni siquiera su nombre posee una denominación única. Algunos críticos lo designan como microrrelato, microcuento, minificción o microficción. En lo que unifican criterios es en su extensión, que va desde una línea, como el ya mítico El Dinosaurio de Monterroso, a un máximo de una o dos páginas. Abarca las más diversas temáticas, que nacen de la ficción pura a la incorporación de otros componentes (políticos, sociales, religiosos), hasta el empleo de la intertextualidad. Su origen se puede rastrear desde las fábulas de Esopo, hasta autores contemporáneos de renombre (Borges, Cortázar, Monterroso, Guillermo Cabrera Infante). Su mayor apogeo y consolidación se inició a mediados de los años 70. Hoy son muchos sus cultores, lo que ha motivado a ciertos críticos y escritores a considerarlo un género menor, tal como ocurrió con la novela negra hace algunos años. Para muchos detractores no pasa de constituir un mero divertimento. Los ejemplos más breves se asemejan más al aforismo, el epigrama o las greguerías que patentó Gómez de la Serna, que al cuento propiamente tal. Su propia indeterminación genérica lo ha marginado de estudios teóricos importantes o de mayor participación o aceptación en los medios académicos. Incluso su rechazo ha motivado a que sea considerado como sub literatura. Consecuencia, creemos, debido a la multiplicidad de cultores aficionados que han aflorado estos últimos años, entusiasmados por su brevedad y las pocas exigencias técnicas que requiere su escritura.
Las nuevas hadas (Simplemente Editores, 2011) es el cuarto tomo de microrrelatos (como se remarca en la portada) que publica Diego Muñoz Valenzuela (1956). Autor que ha incursionado en la novela, Todo el amor en sus ojos, Flores para un Cyborg, Las criaturas del Cyborg, y el cuento tradicional, Nada ha terminado, Lugares secretos y Déjalo ser. Este nuevo volumen de minicuentos está compuesto por 137 relatos que no sobrepasan la página, incluyendo en la última sección del tomo textos de una a cuatro líneas.
El libro está estructurado por temáticas claramente diferenciables: amores inquietantes, intertextuales y mitológicos, el mundo que nos aguarda, monstruosidades sociales, aquellos que viven entre nosotros, rompiendo con la realidad, zoologías urbanas y fugacidades fantásticas. En la segunda clasificación se recurre a los viejos cuentos clásicos “de hadas”, como se los denominaba en un tiempo en que la ingenuidad del lector corría a parejas con los argumentos fantásticos e idealizados de las narraciones. Cuentos cuyas fuentes (Hermanos Grimmm, Charles Perrault, Cristian Andersen) son intervenidos con una suerte de desacralización, al subvertir su esencia y modificar sus historias. Una ironía solapada recorre los textos levemente desvirtuados, guiados por la pluma de Muñoz que se solaza en los personajes clásicos que la memoria ha mantenido intactos, de generación en generación. No es extraño descubrir al idealizado príncipe de los cuentos infantiles transformado en un sujeto glotón y alcoholizado que “ha terminado por convertirse en un sapo, igual que al inicio”. En las textualidades más irreales, un hombre advierte con asombro como su vientre crece y embaraza, sin perder sus cualidades masculinas. O el individuo que de la noche a la mañana despierta con su cuerpo transformado en mujer. Envejecer a medias es un hábil contrapunto en donde un sujeto envejece sólo por un lado del cuerpo, en tanto la otra mitad conserva su juventud. Una especie de Dorian Gray demediado. Tan irreal como el muchacho que se enamora de la estatua de mármol y en su pasión descontrolada finaliza fundiéndose en su materia y abandonando su vida terrena. Existen minicuentos que pueden llegar a la brevedad extrema, como Tribulaciones de un fantasma: “Mira en el espejo y se horroriza, pues no hay nadie”. O este otro: “El caníbal desarrolló un narcisismo exacerbado. Acabó devorándose a sí mismo”. El clon es un actor que se repite en varios textos, como en Crimen dudoso: “Lo hice. Sonrío satisfecho. Asesiné a mi clon. ¿Me habré dado muerte?”
Cuentos breves y brevísimos que no cejan de fluir de la imaginación sin cortapisas del autor, desde el juego intertextual a los elementos paródicos, las fábulas urbanas y el reconocimiento tácito a los maestros del cuento infantil universal. Creaciones que cuestionan, satirizan y fantasean con la realidad y la leyenda de la tradición canónica del cuento “de hadas”, transformándolos y mutándolos en su origen, pero sin moralejas pasadas de moda. Materiales narrativos que la crítica especializada ha sabido detectar y exaltar por su capacidad para crear atmósferas obsesivas, seres fabulosos y mitológicos, mundos paralelos que parecieran toparse e integrarse en un todo armónico y sobrecogedor.

                                                                         ( 3/04/2012 )

Fuente: Revista Punto Final

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Otras referencias críticas (PDF)

- Antonio Rojas Gómez (PDF)